Cómo trabajo
El proceso psicoterapéutico es un camino progresivo de exploración, comprensión e integración personal.
A lo largo del proceso trabajamos diferentes etapas que permiten ampliar la mirada sobre lo que estás viviendo y favorecer cambios profundos y duraderos. Estas etapas no son rígidas: en la práctica se entrelazan y se ajustan al ritmo y a la experiencia de cada persona.
Primer contacto
El proceso comienza desde el momento en que decides pedir ayuda. En esta primera sesión podrás expresar lo que te ocurre, tus dudas o inquietudes.
También realizo una valoración inicial que permite orientar el proceso psicoterapéutico y explicarte el encuadre de nuestro trabajo.
Primera fase: exploración
En las primeras sesiones comenzamos a compartir información y a poner nombre a lo que estás viviendo.
Al mismo tiempo se construye una relación psicoterapéutica basada en la confianza que será clave para el proceso de cambio.
Segunda fase: profundización
En esta etapa ampliamos la mirada sobre aquello que está presente en tu vida, conectando lo que ocurre en el presente con tu historia personal.
Este proceso permite comprender con mayor profundidad algunos de los patrones que influyen en cómo te relacionas contigo mismo y con los demás.
Tercera fase: integración
La comprensión que vamos adquiriendo durante el proceso comienza a integrarse también a nivel emocional y en la experiencia cotidiana.
Esto permite que los cambios no se queden únicamente a nivel de comprensión, sino que puedan traducirse en nuevas formas de relacionarte contigo mismo y con los demás.
Cuarta fase: cierre del proceso
El cierre es una fase tan importante como el inicio. En este momento revisamos el camino recorrido, integramos lo aprendido y cuidamos la despedida del proceso terapéutico.
Autonomía personal
A medida que el proceso avanza, buscamos que puedas continuar tu camino con mayor claridad, más recursos propios y una relación más sólida contigo mismo.
Trabajo personal entre sesiones
La psicoterapia no ocurre únicamente durante la sesión. Entre encuentro y encuentro se sigue elaborando lo que emerge en el proceso.
En ocasiones propongo reflexiones, ejercicios o pequeñas dinámicas que permiten integrar en la vida cotidiana aquello que vamos trabajando juntos.
Este trabajo personal facilita que los cambios no se queden únicamente en la comprensión, sino que puedan convertirse en nuevas formas de vivir, relacionarte y tomar decisiones.